Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Celco Valdivia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Celco Valdivia. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de junio de 2016

Alerta en Mehuín: Interpretación de Contraloría permitiría que CELCO instale su Ducto de desechos de celulosa

Fuente: Radio del Mar
Celco del Grupo Angelini no ha parado de presionar para imponer su emisario de desechos toxicos en la costa de Valdivia. Ahora a través de una consulta del Ministerio de Economía, la Contraloría afirma que en una concesión marítima pueden coexistir varias actividades. 
Santiago de Chile, 06 de junio del 2010. (Ecocéanos News)— El gobierno habría logrado anular el impedimento legal que impedía que la planta de celulosa Celco pueda verter sus descargas  tóxicas en la bahía de Maiquillahue, Valdivia. Esto luego que la Contraloría General de la República respondiera a una solicitud del Ministerio de Economía en la que aprueba que en un área de manejo de recursos marinos exista otra actividad siempre y cuando sea autorizada por los titulares de dicha concesión marina.
Esta sorprendente situación que deja con vía libre al cuestionado ducto de la empresa de propiedad de la familia Matte, fue posibilitada mediante un reciente pronunciamiento del Contralor de la República, Oscar Bermúdez, quien señaló en dictamen 034285 Nº16  del 10 de mayo del 2016 que “sí es posible que se superpongan varios usos en los espacios costeros del país”.
Con anterioridad el Ministerio de Economía había solicitado a la Contraloría la interpretación del inciso tercero del artículo 25 del Reglamento sobre Concesiones Marítimas, referente  a “la procedencia de que convivan distintos usos en un mismo espacio del borde costero, en la medida que exista factibilidad técnica y sin que ello signifique la sobreposición de concesiones marítima en esa área”.
La justificación de esta consulta tiene su orígen en “la creciente demanda por el uso del borde costero y, en especial, en la situación presentada, por una parte, a raíz de una destinación marítima de un área de manejo y explotación de recursos bentónicos”.
En la letra g) del pronunciamiento se alude a la necesidad de estipular un marco orgánico que “permita el mejor aprovechamiento de los espacios marítimos y terrestres del borde costero del litoral”.
Por su parte la Subsecretaría para las Fuerzas Armadas estimó “jurídicamente sostenible el eventual otorgamiento e una concesión marítima sobrepuesta (sic) a un área de manejo y explotación de recursos bentónicos vigentes, sólo si cuenta con el consentimiento de aquellos cuyos derechos adquiridos se pudieren ver afectados, se obtenga el pronunciamiento favorable del organismo público sectorial competente”
Corrupción y lobby minero y forestal sobre el Estado y comunidades para utilizar el borde costero
Llama la atención la sincronía existente entre la interpretación de la Contraloría de la República con el rápido acuerdo obtenido entre el sindicato de pescadores artesanales de San José de la Mariquina,- titular del área de explotación exclusiva de recursos bentónicos-, y la empresa Celco. Para consolidar este acuerdo que impactará al ecosistema marino-costero de la bahía Maiquillahue se cuenta con el pronunciamiento favorable del Sernapesca.
Por más de dós décadas Celco a través de Lobby directo, sus fundaciones educacionales y de Responsabilidad Social Empresarial y diversos “especie de agentes” incrustados en el gobierno y población local, han jugado un papel clave en la intermediación de este acuerdo con sectores de la comunidad y dirigentes de pescadores artesanales. Esta abusiva situación se evidencia en el hecho que la localidad de San José de la Mariquina aún no cuenta con plano regulador.
Contraloría: Las concesiones marítimas en Chile son de carácter precario
Frente al pronunciamiento del Contralor, el Centro Ecocéanos señaló que “es evidente que operadores gubernamentales y empresariales habrían realizado un lobby administrativo  sobre  el Ministerio de Economía y la Contraloría de la República para lograr una ‘interpretación administrativa’ que precarice los conceptos de concesión marítima y área de manejo, en beneficio de los intereses de la industria minera y de celulosa”.
Ecoceanos agregó que “esta interpretación tiene demoledoras consecuencias para los pueblos originarios, pesca artesanal, e incluso para la propia industria salmonera".
Ver pronunciamiento Contraloría de la República: AQUÍ

sábado, 27 de febrero de 2016

Plantas Valdivia y Nueva Aldea de Celco arriesgan clausura por graves faltas ambientales


Por : Gabriela Pizarro en Actualidad y Entrevistas - Fuente: Ciper
Durante enero y febrero, la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) formuló cargos a dos de las plantas de celulosa del Grupo Angelini. En Valdivia –la misma planta que gatilló la muerte de los cisnes– la investigación comenzó por la masiva muerte de peces y las lesiones en la piel que sufrieron bañistas del Río Cruces. En Nueva Aldea, los cargos suman una larga lista de derrames y emisiones tóxicas o pestilentes, denunciadas durante años por los vecinos. Celco deberá defenderse en dos frentes para evitar millonarias multas y sanciones que podrían llegar incluso al cierre de sus operaciones.
La tarde del 18 de enero de 2014, en la comuna de San José de la Mariquina, Región de Los Ríos, Héctor Pérez Farías observó con detención el cuerpo de José Emanuel, su hijo de 12 años. Numerosos granos de color rojo se extendían por la zona abdominal, lumbar y por las extremidades del niño, provocándole una picazón que lo llevó a pedir ayuda a sus padres.

Al preguntarle qué había hecho, dónde había estado, José Emanuel contó que por la mañana había ido a bañarse al Río Cruces junto a unos amigos. Lo hacía de forma habitual, pero ese día le llamó la atención la temperatura del agua, que estaba más alta de lo normal. Con el correr de las horas los padres de José Emanuel se enteraron a través de unos vecinos que ese día había aparecido una gran cantidad de peces muertos en el mismo sector.
José Emanuel se había bañado en las cercanías del Puente Rucaco, 800 metros río abajo del lugar donde descarga sus Residuos Industriales Líquidos (RILes) la Planta Valdivia de la empresa Celulosa Arauco y Constitución (Celco), del Grupo Angelini. La misma planta fue condenada en 2014 con $5.200 millones de multa por derramar residuos contaminantes en el Río Cruces, lo que derivó en la muerte de miles de cisnes de cuello negro.
La denuncia de Héctor Pérez por las lesiones que sufrió su hijo se sumó a las de otros vecinos y organizaciones como Acción por los Cisnes, lo que gatilló el inicio de una investigación de la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA). Por esos mismos días, unos 400 kilómetros al norte, en la comuna de Ránquil, región del Biobío, se acumulaban las denuncias de los vecinos de otra de las plantas de Celco, Nueva Aldea. Desde 2013 acusaban derrames, malos olores y ruido excesivo, por lo que la SMA también abrió un expediente en su contra.
Los resultados de ambas investigaciones se dieron a conocer entre enero y febrero de este año, cuando la superintendencia formuló cargos contra las plantas Nueva Aldea y Valdivia. Por el tenor de las faltas –calificadas de graves y gravísimas, respectivamente- además de millonarias multas ambas plantas arriesgan perder su Resolución de Calificación Ambiental (RCA), lo que las obligaría a dejar de funcionar. Sería otro duro golpe para este gigante forestal que en 2014 obtuvo utilidades por US$ 437 millones y desde la muerte de los cisnes es uno de los símbolos de la magnitud del daño ecológico que puede producir la industria de la celulosa.
Además de los cuestionamientos ambientales, el Grupo Angelini está actualmente en el ojo de dos investigaciones penales por el financiamiento irregular de la política. Celco, junto a Copec, Siemel, Cruz del Sur y Corpesca entregaron fondos a la pre-campaña electoral de Michelle Bachelet por fuera de las normas del Servel (ver reportaje: La mano derecha de Angelini que entregó los fondos para la pre-campaña de Bachelet). Además, Corpesca es la protagonista de una investigación en que se indagan los delitos de cohecho y fraude al fisco, por los pagos realizados a la ex diputada Marta Isasi (ver reportaje) y al senador Jaime Orpis (ver reportaje) en momentos en que se tramitaba la Ley de Pesca
PLANTA VALDIVIA OTRA VEZ BAJO LA MIRA
A raíz de los daños que sufrió el pequeño José Emanuel, el 12 de febrero de 2014 su padre interpuso una querella por lesiones menos graves contra Celco en la Fiscalía Local de Mariquina, a la que se sumaron dos adultos y un niño que también sufrieron las consecuencias de bañarse en el río (ver querella).
Un año después, la Superintendencia de Medio Ambiente solicitó los antecedentes del caso en Fiscalía y en octubre de 2015 citó a declarar a siete trabajadores de la empresa, que ya habían prestado su testimonio ante el Ministerio Público.
La fiscal instructora de la SMA a cargo de las preguntas era Carolina Silva Santelices. Frente a ella, los trabajadores –junto a sus abogados– negaron reiteradamente recordar los hechos, hasta que la fiscal los enfrentó a las declaraciones que ellos mismos prestaron en la causa penal que lleva la Fiscalía Local de Mariquina.
Uno de los últimos en declarar fue Mauricio Ceverio Hidalgo, operador que estuvo a cargo de los residuos líquidos de la empresa un día antes de las lesiones de los bañistas y la aparición de los peces muertos, el 17 de enero de 2014.
Ese día un peligroso líquido, conocido en la industria de la celulosa como licor verde, llegó a la zona de tratamiento de efluentes de la planta. En este lugar, los trabajadores se encargan de recibir, controlar y tratar los residuos líquidos del proceso de producción y verterlos al Río Cruces una vez que estén dentro de los parámetros que exige la normativa chilena.
Este líquido de color verde es una solución corrosiva que al contacto con la piel puede causar quemaduras químicas o daños en los pulmones si se inhala. Los trabajadores que estuvieron a cargo del tratamiento de efluentes ese día reconocieron la presencia de licor verde en el flujo de RILes, pero las declaraciones se contradicen al momento de responder cómo procedieron.
El operador de efluentes Mauricio Ceverio aseguró ante la Fiscalía que cuando se percató de la presencia del líquido, le ordenó realizar una “inspección visual” y mediciones al volante de efluentes Juan Echeparreborde. Según Ceverio, los controles indicaron que los parámetros estaban dentro del rango exigido, por lo que no fue necesario derivar el flujo a la laguna de derrames, un sector donde es enviada el agua para tratarla cuando hay parámetros alterados.
Para terminar, el trabajador abrió el estanque TK 15.000, que contiene agua de río, para “aumentar el caudal” de los residuos y el resto del proceso siguió normalmente, enviando el flujo hacia el Río Cruces.
La declaración se contradice con la versión que entregó el aludido, Juan Echeparreborde. En su testimonio el trabajador reconoce la llegada del licor verde, pero asegura que no realizó ninguna medición, ya que no recibió ninguna instrucción al respecto (ver declaraciones).
Este hecho es la acusación más grave y lidera las 11 infracciones que detalló la SMA en la formulación de cargos que realizó el 8 de enero de este año contra la planta (ver documento).
Según la normativa que regula el funcionamiento de la planta, la empresa debió activar sus sistemas internos para controlar el derrame de licor verde e informar inmediatamente, en un máximo de 24 horas desde que ocurrió el accidente, a la autoridad ambiental, lo que habría podido mitigar el daño.
Ninguna de esas cosas ocurrió y la SMA catalogó ambas infracciones como “gravísimas”. Además de las acusaciones de dos adultos y dos niños de haber sufrido lesiones en la piel, entre los miles de peces que murieron ese día había dos especies en conservación, catalogadas como vulnerables desde 2008.
La empresa ya presentó sus descargos ante la SMA, alegando vicios formales en el procedimiento y negando cada una de las acusaciones. Respecto a la más grave, la empresa asegura que no debía reportar el derrame del licor verde porque no afectó al efluente, ya que se trató sólo de una contingencia operacional y se recuperó prácticamente la totalidad de la sustancia, cumpliéndose los límites de descarga permitidos.
Las infracciones detectadas por la SMA vuelven a poner sobre la mesa los daños ambientales que ha provocado Celco en Valdivia, luego de que en 2004 las descargas de la planta provocaran la muerte de miles de peces y cisnes de cuello negro en el humedal del Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter, ubicado en el Río Cruces.
Tras ese episodio, la RCA de esta planta fue modificada incluyendo nuevos requisitos. En la investigación actual, la SMA acusó que Celco todavía no cumple algunas de esas exigencias, como el programa de monitoreo ambiental, la construcción de una nueva bocatoma y una planta de osmosis inversa, además de la instalación de un sistema lavador de gases, entre otras medidas.
La SMA también consideró que la planta cometió infracciones al superar el límite de descargas de algunos parámetros, además de cuestionar la forma en que se realizan las muestras. Este punto es crítico para Celco, pues actualmente se encuentra enfrentada con el Ministerio de Medio Ambiente en el Tribunal Ambiental de Valdivia, intentando detener la nueva norma de la calidad del agua que rige sobre el Río Cruces. Según la empresa, con los nuevos parámetros es imposible que una planta opere en la zona (ver reportaje de CIPER: Celco vuelve a tribunales por planta Valdivia: intenta eliminar norma de calidad del agua).
Ahora, con las faltas graves y gravísimas de las que la acusa la SMA, la empresa arriesga la revocación de la RCA, la clausura o una multa de hasta 10.000 unidades tributarias anuales (UTA), unos $5.400 millones. El dictamen de la superintendencia debiera conocerse antes de seis meses, tras lo cual tanto la autoridad como la empresa pueden recurrir al Tribunal Ambiental.
EL OTRO FOCO CRÍTICO
Más al norte, Celco mantiene abierto otro foco de acusaciones graves por daños medioambientales. A 50 kms. de Chillán, en la comuna de Ránquil, provincia de Ñuble, se encuentra otra de sus plantas más importantes: el complejo Nueva Aldea, que produce más de 1 millón de toneladas de celulosa kraft al año.
En octubre de 2013, la oficina de la SMA en la Región del Biobío recibió numerosas denuncias de los habitantes del sector donde se encuentra emplazado el complejo por derrames en el ducto que transporta los residuos líquidos de la empresa hasta el mar. Los vecinos acusaron pestilencia, dolores de cabeza y animales enfermos por consumir el líquido, el que terminó cayendo en un estero del lugar, además de posibles filtraciones en tierras agrícolas y contaminación de napas subterráneas.
Funcionarios de la Seremi de Salud, de la Gobernación Marítima de Talcahuano y de la Capitanía de Puerto Lirquén realizaron inspecciones ambientales a raíz de las denuncias, con las que se pudo verificar dos derrames -el 9 de octubre y el 14 de noviembre de 2013- y fallas en los sistemas de alerta instalados en el ducto para reaccionar a tiempo frente a este tipo de emergencias.
En las mismas pericias se comprobó que la temperatura de los residuos líquidos depositados por la empresa en el mar superaba en más del doble a la temperatura que debe tener el efluente al entrar en contacto con el medio marino según la norma vigente. Además de otras infracciones a la Resolución de Calificación Ambiental (RCA), como inexistencia de cerco vegetal que aísle el perímetro del depósito de residuos industriales no peligrosos y la deficiente construcción del ducto de descarga al mar, que es visible desde la playa a pesar de que la norma exige que no lo sea.
Con el paso de los meses las denuncias continuaron, esta vez por permanentes ruidos molestos en las inmediaciones de la empresa y malos olores en el sector de Quillón y Ñipas, donde los vecinos manifestaron dolores estomacales, dolor de cabeza, náuseas e irritación en ojos y nariz. Además se detectó contaminación atmosférica producto de la disposición no autorizada de cal.
La SMA recopiló e investigó las denuncias que se extendieron hasta 2015 y el 17 de febrero de este año formuló cargos contra Nueva Aldea, resumiendo en ocho puntos las graves falencias que descubrió en el funcionamiento de la planta (ver documento).
Además de los derrames, la empresa fue acusada de emitir en septiembre de 2015 una cantidad indeterminada de dióxido de cloro sin tratamiento, el que al contacto con el aire se transforma en cloro gaseoso, catalogado como gas tóxico según la normativa chilena.
Otra de las acusaciones apunta al origen de los malos olores denunciados por los vecinos. La SMA determinó que la emisión de gases pestilentes sin tratamiento -gases TRS- directamente a la atmósfera supera los límites impuestos por la norma, que permite estos “venteos” solo en situaciones de emergencia.
Para tener una idea, solo en enero de 2015 la empresa informó 85 venteos, alcanzando un promedio de 38 venteos mensuales entre enero y septiembre de ese año. La SMA calificó estas emisiones como condiciones operacionales que se reiteran numerosa y temporalmente y que van más allá de una situación de emergencia”.
Los hechos son catalogados como “graves” por la superintendencia, debido al daño que implican para la población aledaña, ubicada a menos de un kilómetro, y por el incumplimiento de las medidas que exige la RCA para minimizar y reparar estos problemas.
El proceso sancionatorio está recién comenzando, pero al igual que en Valdivia, podría implicar la revocación de la RCA, la clausura o la multa de hasta 5.000 unidades tributarias anuales, casi $2.700 millones. Celco tiene hasta el 2 de marzo para presentar un programa de cumplimiento y hasta el 9 de marzo para presentar sus descargos, para luego seguir el mismo camino que la investigación en Valdivia.

jueves, 8 de agosto de 2013

CELCO-ARAUCO: La empresa modelo del descalabro ambiental en Chile

Se espera que la justicia caiga sobre los responsables y en la eventualidad que la empresa apele a este dictamen, toda acción simplemente ratifique las medidas señaladas por el tribunal, condenándolos a reparar materialmente la tragedia ambiental generada y el daño económico causado a la región.
Esa es la conclusión que nos inunda al leer los detalles de la investigación que dio lugar al fallo del Primer Juzgado Civil de Valdivia en este emblemático caso.
Esta industria obtuvo la aprobación para su proyecto (EIA) en 1998 (RCA Nº 279/98), por 550 mil ton/año de celulosa kraft, se ubica a tan sólo 500 metros del río Cruces, en cuyo cauce se encuentra el Santuario de la Naturaleza Carlos Andwanter (Humedal del Río Cruces – protegido por el DS Nº 2734/1981).
En la época esto fue objetado duramente, con informes técnicos y una oposición ciudadana que, en conocimiento del impacto que ya había producido la industria de la celulosa en otras zonas del país, hacían impensada su aprobación original ya que eran insostenibles los argumentos que respaldaban su funcionamiento inofensivo.
No obstante, en enero del ‘96 el Comité Técnico declaró el proyecto ambientalmente inviable y lo rechazólo que luego fue aplacado, moderado y por último invisibilizado, luego que en marzo de ese mismo año, el Presidente Frei visitó los terrenos de la planta y apoyó públicamente su construcción.
Con el respaldo político de turno y las promesas de una industria modelo para la región, de tecnología única en Latinoamérica, se creó la tormenta perfecta destinada a bypassear la frágil institucionalidad ambiental de nuestro país. Así, se escribió uno de los capítulos más oscuros de la herencia socio ambiental de los gobiernos de la Concertación en complicidad con el poder industrial de nuestro país.
Y es este mismo poder el que hasta hoy mantiene una lucha sin cuartel con los pescadores y comunidades que se oponen a la disposición de los desechos de esta industria en las costas y áreas de pesca de la región.
Del fallo, con fecha 27 de julio de 2013, se desprende que la empresa contradiciendo su autorización de funcionamiento, proceso 668 mil/ton/año de celulosa, vertió residuos industriales líquidos al río Cruces en composición y cantidad superior a lo autorizado, provocando aumento de la temperatura, presencias de ácidos y metales pesados que, entre otros elementos, desencadenaron procesos químicos, físicos y la consecuente “destrucción ilegal y deliberada del humedal”.
Esta situación afectó la cadena de vida y supervivencia del ecosistema que ha albergado a centenares de especies, entre mamíferos, reptiles, anfibios e insectos y aves, siendo las mas representativas -e indicador biológico que mayor impacto publico genero en esta tragedia- los cisnes de cuello negro. Estas aves literalmente se desplomaron sobre las cabezas de la población en las comunas de San José de la Mariquina y Valdivia.
De igual modo se espera que la justicia caiga sobre los responsables de este caso y en la eventualidad que la empresa apele a este dictamen, toda acción simplemente ratifique las medidas señaladas por el tribunal, condenando a la empresa a reparar materialmente la tragedia ambiental generada y el daño económico causado a la región.

martes, 30 de julio de 2013

Celulosa-Arauco y el desastre del Río Cruces: ¡culpable!

Celco-Arauco no sólo no informó tales descargas a las autoridades, ocultando datos, sino que, en su afán de negar su responsabilidad, se abstuvo de tomar medidas de mitigación a las que la propia RCA la obligaba. Por su parte, los informes periciales solicitados por el tribunal concluyeron que se trata de un desastre ecológico excepcionalmente agudo: en solo tres meses las descargas tóxicas colapsaron el humedal de 6 mil hectáreas, legalmente protegido por el Estado de Chile y por la Convención Ramsar.
Hemos conocido el fallo de primera instancia que condena a Celco-Arauco por el daño ambiental causado desde comienzos del 2004 al Santuario del Río Cruces en Valdivia. Han sido 8 largos años de investigación a cargo de la jueza Gloria Hidalgo, del Primer Juzgado Civil de Valdivia. Las pruebas aportadas por el Consejo de Defensa del Estado (CDE), que interpuso la demanda en abril del 2005 en representación de los afectados, lograron demostrar la culpabilidad de la planta de celulosa Valdivia en el desastre, a la vez que permitieron refutar cada una de las hipótesis exculpatorias sostenidas por la empresa, las que apuntaron a causas naturales.
El principal argumento del CDE fue demostrar que los drásticos cambios ecológicos ocurridos en el Santuario se correlacionan con las descargas de compuestos que excedieron de forma sistemática lo permitido en la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) o que, más grave aún, nunca fueron autorizados. En particular, el CDE resaltó el efecto provocado por compuestos ilegalmente descargados y reconocidamente biotóxicos, como el clorato, que en el caso del Río Cruces tiene como única fuente la industria de Celco-Arauco. Estas ilegalidades dieron origen a 17 procesos sancionatorios en contra de Celco-Arauco, varios ya ratificados por la Corte Suprema. El CDE sostuvo que, como agravante, estas persistentes ilegalidades dan cuenta de un comportamiento intencionado, toda vez que la empresa, por su vasto conocimiento del proceso industrial de la celulosa, debió anticipar los efectos de sus descargas. Pero Celco-Arauco no sólo no informó tales descargas a las autoridades, ocultando datos, sino que, en su afán de negar su responsabilidad, se abstuvo de tomar medidas de mitigación a las que la propia RCA la obligaba. Por su parte, los informes periciales solicitados por el tribunal concluyeron que se trata de un desastre ecológico excepcionalmente agudo: en solo tres meses las descargas tóxicas colapsaron el humedal de 6 mil hectáreas, legalmente protegido por el Estado de Chile y por la Convención Ramsar.
Aunque es probable que ambas partes apelen, prolongando el proceso judicial, este es un fallo histórico en este emblemático caso de la historia ambiental de Chile. En primer lugar, porque establece por primera vez de manera oficial la responsabilidad de Celco-Arauco, poniendo fin a una extensa y extenuante etapa en que la empresa hizo todo lo posible por desacreditar los informes que la culpaban, alimentando la confusión y la incertidumbre. La falta de un pronunciamiento oficial ha impedido que, en todos estos años, se tomen acciones concretas para reparar y proteger el ecosistema dañado, mientras la planta de Celco-Arauco ha seguido funcionando. A su vez, ello ha interferido negativamente en el diseño de medidas como la Norma de Calidad Secundaria del Río Cruces, que se encuentra en etapa final de aprobación. De haber existido a tiempo un reconocimiento oficial de la responsabilidad de CELCO-ARAUCO esta norma podría haber regulado de modo más estricto los compuestos que hoy se confirma provocaron el desastre, contribuyendo de modo efectivo a recuperar la calidad histórica de las aguas de este ecosistema.
En segundo lugar, el fallo pone en cuestión los criterios que en su momento las autoridades ambientales exigieron a fin de reconocer la responsabilidad de Celco-Arauco. Aunque muchas de las pruebas aportadas en el juicio han estado hace años en manos de los servicios públicos, ellas fueron consideradas insuficientes. Estos servicios tampoco hicieron lo necesario para generar las pruebas adicionales que confirmaran o descartaran la responsabilidad de Celco-Arauco. Así, todos estos años, las instituciones han operado en la ambigüedad, reconociendo tácitamente que Celco-Arauco es culpable pero argumentando a la vez que no es posible hacer nada mientras ello no esté ‘demostrado’. Esto ha producido decisiones contradictorias, permitiendo la continuidad del daño. En particular, cabe recordar que, teniendo en sus manos el informe de la Universidad Austral de Chile (UACh) que en abril de 2005 concluyó la existencia de una relación directa entre las descargas de Celco-Arauco y el colapso del Santuario, la COREMA le entregó a la empresa un permiso administrativo, al margen de los requerimientos legales, para continuar vertiendo los mismos compuestos no autorizados que la UACh identificó como causantes del desastre. Las autoridades esperaban de la ciencia una demostración irrefutable de las causas del desastre –es decir, probada experimentalmente. Algo imposible debido a la complejidad de las variables involucradas.
Se escudaron entonces en la falta de convicción científica para abstenerse de tomar medidas que detuvieran el desastre. En contraste, el fallo sostiene que el tribunal arribó a la convicción plena sobre tal causalidad por medio de un enfoque criminalístico (inductivo), basado en la correlación espacial y temporal de las descargas tóxicas y sus efectos ecológicos. Si el país pretende avanzar seriamente en el fortalecimiento de sus instituciones ambientales, resulta crítico hacernos cargo de las lecciones que se derivan de este caso en relación al papel de la ciencia. En particular es necesario fortalecer los mecanismos precautorios que la nueva legislación contempla, para que las autoridades no se escuden en la falta de pruebas científicas cuando deban tomar medidas preventivas requeridas con urgencia. A la vez, es necesario que los nuevos Tribunales Ambientales desarrollen protocolos probatorios para llegar a conclusiones oportunas en casos científicamente complejos.
En tercer lugar, el fallo da inicio, por fin, a la fase de recuperación del Santuario y de reparación de los daños derivados del desastre por la que los ciudadanos de Valdivia se movilizaron tan intensamente. Y aquí radica su principal debilidad: las medidas reparatorias con las que el fallo condena a Celco-Arauco son generales y apuntan a actividades de investigación y monitoreo sin considerar acciones concretas de recuperación del humedal o de reparación de los daños, que no son solo ecológicos, sino también sociales, culturales y económicos, como el propio fallo señala. ¿Cuáles serán la imagen objetivo y las metas de recuperación del Santuario?, ¿qué daños serán considerados?, ¿se tomarán en cuenta los efectos del desastre en las comunidades humanas?, ¿cuál será la entidad encargada de implementar las medidas financiadas por la empresa?, ¿quiénes participarán en estas decisiones e instancias? El fallo no se hace cargo de estos temas, dejando en manos de los actores involucrados la tarea de diseñar en detalle e implementar las medidas generales que ordena. Ello supone asumir grandes temas pendientes, comenzando por dar inicio a un debate público sobre cómo abordar la fase de restauración que se inicia. Tarea que es crítica, más aún considerando que en Valdivia existen visiones diversas sobre cuál es el Santuario que se quiere recuperar, cuáles son las medidas para lograrlo y quiénes debieran participar en el proceso.
A casi una década del inicio del desastre del Santuario del Río Cruces, el fallo conocido da inicio a una nueva etapa que nos enfrenta a nuevos desafíos. Las autoridades regionales, la comunidad académica local y los actores sociales tienen la valiosa oportunidad de emprender en conjunto un proceso de recuperación del humedal y de reparación de los daños causados que sea, a la vez, técnicamente riguroso, ampliamente participativo y socialmente legítimo. Los valdivianos, cuya movilización ha sido determinante para que esta nueva etapa sea hoy posible, nos merecemos este esfuerzo colectivo. El desastre del Río Cruces remeció nuestra relación con el entorno donde vivimos y producto de ello la visión que esta región ha definido sobre su desarrollo enfatiza como nunca antes la protección responsable de nuestro patrimonio natural. Para que ello sea posible, es necesario que nos pongamos a la altura del desafío que comienza. Es momento de demostrar que ya no somos los mismos.
CLAUDIA SEPÚLVEDA
Socióloga, Magíster en Medio Asentamientos Humanos y Medio Ambiente, PhD (c) en Geografía Humana

domingo, 28 de julio de 2013

Valdivia: Condenan a Celulosa Arauco por desastre ambiental en río Cruces el 2004

Fuente: El Ciudadano
El Tribunal Civil de Valdivia condenó a la Celulosa Arauco por el daño ambiental del Santuario de la Naturaleza del Río Cruces de Valdivia, en un hecho ocurrido en el año 2004.
Tras casi diez años de indagatoria y en un fallo de 163 páginas, la titular del primer juzgado civil de Valdivia, Gloria Hidalgo condenó a la empresa Celulosa Arauco por el daño ambiental que su Planta Valdivia provocó en el Santuario de la Naturaleza del Río cruces a fines del año 2004 y a sólo meses de iniciada su marcha.
La sentencia, producto de una demanda interpuesta por el Consejo de Defensa del Estado señala que en cuanto al dolo de la acción, la empresa Celulosa Arauco conoce a la perfección la actividad que ejecutó con grave daño al ambiente, porque es una empresa que a gran escala desarrolla esta actividad y resulta inexplicable que incurra en acciones y omisiones dañosas como las denunciadas.
Tras la indagatoria, la jueza Hidalgo concluye que el daño en el santuario comprende la muerte y desaparición sin regeneración a la fecha del luchecillo; muerte y emigración de cisnes de cuello negro desde el humedal; daño al ecosistema en su conjunto, pérdida de diversidad biológica del ecosistema y pérdida del valor paisajístico del humedal.
Respecto a la causa de ese daño ambiental, el primer juzgado civil de Valdivia establece que fue ocasionado por Celulosa Arauco, y tiene como única causa basal la actividad ilícita de vertimiento de Riles al Río Cruces, contraviniendo su Resolución de Calificación Ambiental.
En la sentencia se concluye que la planta Valdivia de Celco, vertió en el humedal del Río Cruces residuos industriales líquidos cuya cantidad, composición y tratamiento no correspondía al autorizado, provocando aumento de la temperatura del agua, aumento de la acidez, aumento de su conductividad lo que es indicativo de derrame del llamado “ licor negro”, de ácidos resínicos y solución de metales pesados, lo que desencadeno en el desastre ambiental.
De esta forma, el primer juzgado civil de Valdivia condenó a Celulosa Arauco a adoptar diversas medidas para preservar el Santuario de la Naturaleza, a su costo.
Entre ellas se encuentran realizar a través de un equipo interdisciplinario un estudio sobre el estado actual del humedal, que estará a cargo de un comité independiente. Además, CELCO debe crear un humedal artificial con carácter de centinela, con especies representativas del santuario.
Deberá Celco reimplementar un programa de monitoreo medioambiental y crear un centro de investigación de humedales, tal como lo propuso la propia empresa durante el juicio, además de llevar a cabo programas de desarrollo comunitario relacionados con el humedal
Frente al monto de la indemnización, el fallo del primer juzgado civil de Valdivia establece que Celulosa Arauco deberá pagar los perjuicios causados, durante la etapa del cumplimiento de la sentencia y que la especie y monto de estos perjuicios será determinados en esa instancia de cumplimiento.
Revisa el fallo aquí
Fuente: Radio Bío bio

viernes, 17 de mayo de 2013

DECLARACION DE LA COMUNIDAD Y ORGANIZACIONES SOCIALES DE TRALCAO ANTE EL PROXIMO DICTAMEN DE LA JUSTICIA EN EL JUICIO POR LA DESTRUCCION DEL SANTUARIO DE LA NATURALEZA DEL RIO CRUCES Y RIOS ADYACENTES

1. La Comunidad de Tralcao se dirige a la opinión pública de la Región de los Ríos, el país y la comunidad internacional, para expresar que:
a) Ante el próximo dictamen de la justicia chilena quede establecido que la contaminación del río Cruces y en el Santuario de la Naturaleza Carlos Andwanter fue originado y es responsabilidad de la empresa Celulosa Arauco y Constitución S.A. (CELCO)
b) Frente a esta situación esta Comunidad ha sido consecuente, transparente y honesta, y que ante las reiteradas acciones de CELCO para ofrecer proyectos y compensaciones en dinero con el fin de silenciar su responsabilidad, la Comunidad no las ha aceptado.
c) Respecto de la salud humana, tenemos la convicción de que los gases emitidos a la atmósfera por la planta Valdivia de Celulosa Arauco, así como los RILES descargados al cauce del Río Cruces, y que han contaminado lagunas y ríos adyacentes, como el Pichoy, Cayumapu y otros, sí han afectado la salud de nuestra población. 
e) Para nuestro trabajo de denuncia nos hemos apoyado en los testimonios de nuestros vecinos y vecinas, el aporte de numerosos profesionales e instituciones y los numerosos antecedentes que han sido recopilados en las acciones administrativas y legales que se han llevado adelante para determinar la contaminación de nuestro entorno  natural. Por lo mismo hemos sido responsables en defender los intereses de nuestra comunidad y de la región, ya que el Santuario es un patrimonio de todos y todas.
2) Por lo anteriormente expuesto pedimos a los tribunales de justicia que en la Causa que se lleva adelante por el Consejo de Defensa del Estado en contra de esta empresa por 8 años, quede establecida la responsabilidad de CELCO y que esta repare todo el daño causado al medio ambiente, a nuestra comunidad y habitantes de Tralcao y otras que habitan el entorno del Santuario.
San José de la Mariquina, Región de los Ríos, 17 de mayo de 2013. 

Firman:

Pedro Guerra Huechante
Presidente Comunidad Indígena de Tralcao
Pdte. Productores de Cerezas de Exportación  

Eduardo Agüero Bustamante
Coordinador de Org. Sociales de Tralcao
Secretario de la Junta de Vecinos de Tralcao

Vladimir León Falfán
Presidente Junta de Vecinos de Tralcao

Marcela Pangui Andrade
Presidenta Locatarios Muestra de la Cultura y la Cereza de Tralcao


Betty Andaur Rojas
Comité de Agua Potable de Tralcao                  

Sergio Valenzuela Martínez
Presidente Comité Hortofrutícola

Santiago Martín Agregan
Grupo Folklórico Tralcao Mapu     

viernes, 17 de agosto de 2012

COMUNICADO DE PRENSA: ACCION POR LOS CISNES

Valdivia, jueves 16 de Agosto de 2012
Ante la reunión que sostendrá hoy, jueves 16 de julio, el Presidente del Consejo de Defensa del Estado, señor Sergio Urrejola Monckeberg, con el vicepresidente ejecutivo de CELCO-Arauco, Matías Domeyko, y ante el inminente fallo del Primer Juzgado Civil de Valdivia que todo indica sería condenatorio para esta empresa por su responsabilidad en el desastre ecológico que sigue afectando al Santuario del Río Cruces en Vadivia, declaramos que:

1.- El juicio interpuesto por el Consejo de Defensa del Estado (CDE) en contra de CELCO-Arauco se encuentra cerrado, a la espera del fallo final que debe ser dictado por la jueza Gloria Hidalgo del Primer Juzgado Civil de Valdivia.
2.- De acuerdo a los antecedentes del juicio que son de público conocimiento las pruebas reunidas por la jueza Hidalgo apuntan de forma contundente al establecimiento de la responsabilidad de CELCO-Arauco en la aguda contaminación que ha afectado al Santuario del Río Cruces desde la puesta en marcha de su planta de celulosa Valdivia, en febrero del 2004. Todo indica, por tanto, que el fallo será condenatorioestableciendo la relación directa entre las descargas tóxicas vertidas por CELCO-Arauco al Río Cruces y el agudo desastre ecológico que viene afectando desde hace 8 años al Santuario protegido Carlos Anwandter.
3.- Un fallo condenatorio debiera obligar a CELCO-Arauco a reparar el daño ambiental causado y detener la contaminación. Estos han sido desde un comienzo los objetivos perseguidos por el movimiento ciudadano de Valdivia. En suma, estamos ad portas de la posibilidad de una reparación histórica de un desastre que jamás debió ocurrir.
4.- En particular, las pruebas del juicio en contra de CELCO-Arauco demuestran que:
a) Hasta antes de la entrada en operación de la industria de CELCO-Arauco el humedal mostraba condiciones ecológicas estables.
b) Ocurrieron cambios ecológicos agudos, de gran escala, inmediatamente después de la entrada en operación de la planta de CELCO-Arauco.
c) El colapso ecológico del humedal tendría como causa directa las descargas tóxicas reiteradas que CELCO-Arauco vertió al Río Cruces, en particular en los primeros meses de operación de su planta.
d) Las descargas tóxicas reiteradas de CELCO-Arauco se reflejaron en el incumplimiento también reiterado de los niveles máximos de descarga para numerosos compuestos y parámetros, según consta tanto en los monitoreos de la misma empresa como en las transgresiones legales en que CELCO-ARAUCO incurrió y que fueron sancionadas por distintos servicios públicos y en varios casos ratificadas por la Corte Suprema.
e) La magnitud y toxicidad de las descargas tóxicas e ilegales fue tal, que el ecosistema colapsó en sólo 4 meses. El reiterado incumplimiento de los niveles de descarga autorizados sólo agravaron el desastre.
f) Las hipótesis de causas alternativas propuestas por CELCO-Arauco durante el juicio, todas las cuales pretendieron demostrar que el desastre obedeció a causas naturales, fueron una a una descartadas por expertos, peritos y las inspecciones de terreno. 
g) En conclusión, tanto la evidencia empírica sobre las causas y persistencia del desastre, como la evidencia legal y administrativa sobre las reiteradas infracciones cometidas por CELCO-Arauco a las normas vigentes, apuntan al establecimiento de daño ambiental y a la culpabilidad directa de esta empresa.
Dada la contundencia de los antecedentes reunidos por la jueza Hidalgo es evidente que CELCO-Arauco debió llegar a la convicción de que el fallo le será desfavorable.
Conociendo la forma en que esta empresa ha enfrentado hasta ahora su responsabilidad en este desastre anticipamos que hará todo lo que esté a su alcance para ofrecer una negociación que suspenda el proceso judicial e impida el fallo final.
6. Es por ello que la reunión que sostendrán hoy el Presidente del CDE y el vicepresidente ejecutivo de CELCO-Arauco reviste la máxima gravedad en la medida que podría tener como propósito que la empresa intente detener el inminente fallo que, todo indica, será condenatorio.
7. Hacemos un llamado a CELCO-Arauco a, de una vez por todas, asumir su responsabilidad de frente a la comunidad valdiviana y al país en su conjunto y reconocer sus errores, sus malas prácticas y sus reiteradas ilegalidades. Evitar con una negociación, en un fallo que sabe le será desfavorable sólo agrava el enorme daño ya causado y contradice todos sus esfuerzos por demostrar que ha iniciado cambios importantes en la forma de hacer las cosas. Lo que la sociedad espera de CELCO-Arauco es que actúe con transparencia y respeto profundo de las leyes. Es decir, que permita a la justicia hacer su trabajo.
8. Hacemos también un llamado a la jueza Gloria Hidalgo para que dicte su sentencia en el más breve plazo posible. Valoramos enormemente la seriedad con que ha realizado su trabajo, pero creemos que éste perderá todo sentido si la sentencia final no se materializa. Luego de siete años de paciente espera, los valdivianos y el país en su conjunto tienen derecho a conocer la verdad judicial que permita cerrar este doloroso episodio de la historia ambiental del país y, esperamos, dar paso a una etapa de reparaciones y transformaciones verdaderas.
9. Finalmente, hacemos un llamado a la comunidad valdiviana y a todos los chilenos a permanecer alertas, informarse, difundir esta información, manifestar su opinión y movilizarse en defensa de nuestro derecho a la verdad y la justicia.
Contacto: José Araya: 86568438 / Ximena Rosales: 99999563

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Fallo de la Corte Suprema confirma que Celco contaminó el río Cruces en Valdivia el año 2004

Fuente: ValdiviaNoticias
Durante la jornada de este viernes 28 de octubre se dio a conocer el fallo de la Corte Suprema, desestimando en definitiva los recursos judiciales de Celulosa Arauco y Constitución (conocida como Celco o Arauco), en contra de las sanciones que impuso la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), por las transgresiones en vertimiento de los riles en el río Cruces durante el año 2004.
Por 4 votos a favor y uno en contra, la tercera sala de la Corte Suprema rechazó el recurso de casación presentado por Celulosa Arauco contra la sanción de la Super Intendencia de Servicios Sanitarios, que buscaba dejar sin efecto la sanción del organismo del Estado en contra de la empresa por contaminar el río Cruces el año 2004.
De esta forma el máximo tribunal confirmó la resolución de la superintendencia que sancionó a Arauco por los límites máximos de parámetros como temperatura, fósforo total, sólidos suspendidos, arsénico, cromo hexavalente, molibdeno y níquel.
José Araya, del movimiento ciudadano Acción por Los Cisnes, celebró el fallo de la Corte Suprema, porque dijo "confirma la responsabilidad de Celulosa Arauco en el desastre que sufrió el santuario de la naturaleza Carlos Anwandter".
La resolución se produce mientras el primer Juzgado Civil de Valdivia se encuentra en la fase final de la demanda civil presentada por el Consejo de Defensa del Estado contra Arauco, y que persigue una millonaria indemnización por el desastre del Río Cruces, con lo que según fuentes judiciales es altamente probable que la instancia falle contra la empresa.
Radio Bío Bío y otros medios intentan conocer la versión de Celulosa Arauco, desde donde se indicó que no se referirán al fallo, pues no comentan las resoluciones judiciales.